El Proyecto

Rad.Ar (Radón Argentina) es un proyecto de investigación científica sin fines de lucro, integrado por investigadores/as, técnicos/as, docentes y profesionales de diferentes disciplinas y múltiples instituciones del país, con el objetivo de estudiar los efectos de la radiactividad natural en la salud de las personas. Este gran objetivo nos lleva a pensar cómo las políticas de Ordenamiento Territorial impactan en la Salud Pública en distintas regiones de Argentina. Estudiamos el ambiente de un modo integral, conectando el agua, el suelo y el aire. Este enfoque también implica entender cómo son las viviendas de las poblaciones que estudiamos y cómo es el acceso al agua de consumo.
En particular, abordamos la carcinogénesis ambiental, y creemos que el diálogo multidisciplinario a partir de datos y mapas son el camino para responder preguntas socioambientales complejas. Para Rad.Ar, la Ciencia Básica y Aplicada son dos caras de una misma moneda. También creemos que la Ciencia Participativa, que involucra a la propia comunidad en el quehacer científico, es la llave para lograr verdaderos resultados.

¿Qué es la Radiactividad Natural?

La radiactividad es el proceso natural por el cual un núcleo atómico inestable libera radiación ionizante para alcanzar un estado más estable, mediante liberación de partículas alfa, beta o emisión de rayos gamma. Cuando dichas partículas o energía atraviesan o se liberan dentro del organismo (al cual ingresan por vía respiratoria, digestiva o cutánea), pueden generar daños moleculares como inflamación y mutaciones en ADN, aumentando a largo plazo las probabilidades de contraer cáncer. Las poblaciones humanas absorben continuamente radiación natural, que se estima globalmente en una dosis promedio anual de unos 2,4 mSv, y deriva de rocas, suelo, agua, alimentos y rayos cósmicos. Aproximadamente la mitad de esta radiación se debe al gas radón (222Rn).

¿Qué es el Radón?

El radón es un gas noble, radiactivo, producido por decaimiento de la serie de uranio ( 238U). Las rocas y suelos que tienen 238U producen radón, que se transforma en otros radioisótopos –que llamamos progenie- hasta llegar a la forma estable de plomo (206Pb). La abundancia del radón también puede ser significativamente mayor en zonas de fallas activas de la corteza, que favorecen el ascenso de gases.

El radón y su progenie están clasificados dentro de los carcinógenos del Grupo 1 según la Organización Mundial de la Salud, por ser la primera causa ambiental de cáncer de pulmón, y la segunda luego del tabaquismo. Su peligrosidad radica en la acumulación en ambientes cerrados, a los cuales ingresa por poros, fisuras y grifos desde el suelo a la vivienda. Cuando una persona inhala radón en altas concentraciones, posee más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón si la exposición es sostenida en el tiempo.